Por Ernesto Bazán

El pájaro dodo es un animal que se extinguió alrededor del año 1700 DC. Me gustaría contar su historia para mostrarlo como metáfora de lo que le puede pasar a algunas empresas.

Se trata de un animal legendario de la Isla de Mauricio (hoy República de Mauricio), ubicada al este de Madagascar.  De hecho, el escudo de la República de Mauricio tiene a un dodo en el lado izquierdo. Además el animal aparece como personaje en la conocidísima obra Alicia en el país de las maravillas (capítulo 3) en donde el dodo organiza una carrera en la que decide que todos han ganado y por tanto, todos deben recibir un premio. En tiempos modernos aparece en la película La era del hielo, donde los personajes principales se enfrentan a un grupo de pájaros dodo para quitarles una sandía.

Cuenta la historia que el pájaro dodo no volaba y se dejaba atrapar fácilmente. Era un ave terrestre. Al dejarse atrapar fácilmente tenía fama de tonto y torpe. La historia cuenta que el ave no siempre fue terrestre ya que perdió la capacidad de volar. Esto es reforzado por estudios científicos han analizado su ADN, concluyendo que realmente desciende de las palomas.

Las características de la Isla donde vivían les hacía estar poco atentos de las amenazas ya que se trataba de una isla poco habitada por humanos. Con el transcurrir de los años, la poca necesidad de volar y el acondicionamiento a su zona de confort en la Isla, hicieron que pasen por una gradual regresión en su musculatura y por tanto en sus ligamentos del esternón. Así fue que pasó a ser un ave no voladora.

Al no tener la amenaza de ser cazada, se terminó convirtiendo precisamente en lo que un ave no quiere: ser cazada. El dodo perdió el miedo a ser capturada y con ello llegó el inicio del fin.  Sucede que como producto de las colonizaciones la Isla Mauricio comenzó a poblarse y el ave terminó siendo presa fácil de los cazadores. Se estima que la extinción fue aproximadamente en el año 1,690.

La historia anterior nos deja una lección importante: Lo que le pasó al pájaro dodo puede ocurrirle a otra ave, a otro animal, al hombre o a las empresas. Me gustaría centrarme en esto último.

Si pudiera resumir la causa de la extinción del pájaro dodo, diría que fue la falta de miedo. La tranquilidad de su hábitat hizo que perdiera el miedo a ser cazado y que su cuerpo se acostumbre a no volar, convirtiéndose en un ave terrestre.

¿Sabe qué? Ello también le sucede a las empresas…¡dejan de tener miedo!…Esto ocurre generalmente cuando son exitosas. El éxito es un gran logro, pero cuando llega no viene sólo, viene con la amenaza de perder el miedo. Puede caerse en el exceso de confianza, en la subestimación a los competidores, en la sobrestimación de las propias capacidades o en la sobrestimación de la lealtad o preferencia de los clientes.

Si su empresa está en un buen momento, le recomiendo que se preocupe, porque hay amenazas que es necesario combatir. En la práctica ¿qué podría hacer usted al respecto? ¿Qué recomendaciones prácticas pueden ser útiles para una empresa?

1) Las celebraciones deben durar un solo día. Por supuesto que las buenas noticias hay que celebrarlas. Para una empresa, ganar una licitación, cerrar un buen negocio, terminar un periodo fiscal exitosamente, incrementar el liderazgo del mercado, entre otros ejemplos, es y debe ser motivo de celebración. En muchas empresas que conozco la celebración forma parte de la estrategia de compartir los éxitos con todo el equipo de colaboradores. Definitivamente ¡eso está muy bien!, pero es pertinente que esa celebración sea efímera, porque el éxito también lo es. Le recomiendo que celebre de la mejor manera, pero al día siguiente trabaje como si la buena noticia no hubiese ocurrido.

2) Tenga una hoja de ruta. Esto es clave en el desarrollo de una empresa. Algunos suelen llamarle “Plan Estratégico”. Dicho en un lenguaje sencillo es una “hoja de ruta” que me debería decir al menos lo siguiente: (i) dónde estoy, (ii) dónde quiero estar dentro de “x” años, y (iii) cómo voy a alcanzar el objetivo. Un Plan Estratégico debería contener objetivos graduales. No deben ser muy fáciles de cumplir, pero tampoco deberían ser imposibles ya que puede generar frustración. También es importante que contemple la participación de todos los órganos de la compañía. En general, desarrollar una estrategia debe ser coherente, factible y sobre todo ¡que emocione a la organización!.

3) Cuide su equipo. La historia del pájaro dodo es una historia individual, la de un solo animal. Sin embargo, en una empresa no puede verse así. Jurídicamente podría ser una sola persona, pero en el mundo de los negocios, la empresa es desarrollada por sus colaboradores, por tanto es un trabajo de equipo. Si pudiera meterme a la máquina del tiempo y retroceder al año 1,600 le diría al pájaro dodo: “cuida tu cuerpo”. Hoy día le diría a los empresarios: “ cuiden a su gente”, ellos son los que hacen la diferencia. En deportes grupales,  los campeonatos los ganan quienes ganan los partidos, pero los partidos los ganan equipos y estos no son una sola persona, ¡es la suma de las partes!.

Hay muchos casos de empresas que confiaron en que su ventaja competitiva iba a ser eterna. No viene al caso decir nombres. Lo cierto es que la ventaja competitiva se puede perder en el tiempo. Los competidores también evolucionan. Los clientes cambian de gustos. La tecnología avanza. En el mundo de los negocios nada es eterno.

Finalmente, la historia del pájaro dodo permite aprender lecciones no solamente para ejecutivos o empresarios, sino también para:

Deportistas: Cuida tu marca. No te confíes, en especial si estás ganando. Ganar un partido no es ganar un campeonato. Celebra los triunfos, pero al día siguiente entrena como si no hubieses ganado.

Estudiantes: Cuida tus calificaciones. No te confíes, en especial si estás bien evaluado. Celebra una buena nota, pero al día siguiente vuelve a estudiar con humildad. Salir bien en un trimestre no significa salir bien en todo el año.

Países: Si la economía está creciendo sostenidamente, si el empleo está al tope, si la calificación soberana mejora, no te confíes. Un buen año no asegura el desarrollo.

Pensamiento:

El cambio es difícil porque las personas sobre-estiman el valor de lo que tienen, y sub-estiman el valor de lo que pueden ganar renunciando a eso.”
-James Belasco