
Mentoring Profesional: cuando la experiencia se convierte en legado
Por DEA Gilbert Aubert
Director de Grupo Desarrollo Humano (GDH)
Durante años hemos escuchado que la experiencia es uno de los activos más importantes de un profesional.
Nos enseña cosas que difícilmente encontramos en los libros: cómo decidir cuando no tenemos toda la información, interpretar lo que no se dice, anticipar problemas y aprender de nuestras equivocaciones.
Pero hay una pregunta que pocas veces nos hacemos:
¿De qué sirve toda esa experiencia si solamente permanece en quien la adquirió?
A mi juicio, uno de los grandes retos de profesionales y organizaciones es convertir la experiencia acumulada en conocimiento capaz de contribuir al desarrollo de otros.
Ahí es donde el Mentoring adquiere una dimensión estratégica.
Tener experiencia no nos convierte automáticamente en Mentores
Un ejecutivo puede tener 20 o 30 años de experiencia y no necesariamente saber desarrollar a otra persona.
Cuando alguien busca orientación, resulta fácil responder:
“Yo, en su lugar, haría esto…”
Puede ser un buen consejo. Pero no necesariamente es Mentoring Profesional.
EMCC Global (2026) concibe el Mentoring como una relación de aprendizaje en la que se comparten habilidades, conocimientos y experiencia mediante conversaciones de desarrollo y como una relación de aprendizaje de doble vía.
Por eso me gusta resumirlo así:
Experiencia + Metodología = Mentoring Profesional
El desafío no consiste en demostrar cuánto sabemos, sino en utilizar lo que sabemos para facilitar el desarrollo de otra persona sin convertirla en una copia de nosotros mismos.
Un Mentor Profesional necesita escuchar, preguntar, generar reflexión y compartir experiencia oportunamente. En definitiva, aprender cuándo preguntar y cuándo compartir experiencia.
Convertir experiencia en capital para otros
Pensemos en alguien que ha trabajado durante 30 años. ¿Cuántas decisiones, errores, crisis, equipos y cambios ha enfrentado?
Todo eso constituye un enorme capital profesional.
Una parte es conocimiento tácito: sabemos reconocer situaciones y actuar frente a ellas, aunque resulte difícil explicar exactamente cómo lo sabemos. Thomas y Gupta (2021) destacan precisamente la importancia de facilitar el intercambio de este conocimiento.
El Mentoring crea conversaciones donde puede compartirse, contextualizarse y convertirse en aprendizaje.
La experiencia deja entonces de ser solamente “mi experiencia” y se transforma en capital intelectual compartido.
Imagine ahora que un gerente con 30 años de trayectoria se jubila un viernes. El lunes permanecen manuales, procedimientos y sistemas. Pero puede haberse marchado algo mucho más difícil de documentar: su criterio.
Eso también es conocimiento. Es memoria organizacional.
Investigaciones sobre sucesión destacan la necesidad de preservar el conocimiento tácito ante la salida de profesionales experimentados (Journal of Workplace Learning, 2026). El Mentoring puede convertirse así en una estrategia de Gestión del Conocimiento, sucesión y continuidad organizacional.
El Mentoring también está evolucionando
Debemos superar la imagen del Mentor mayor que transmite respuestas a alguien joven que escucha.
El Mentoring Inverso, por ejemplo, permite que un profesional joven aporte conocimientos sobre tecnología, inteligencia artificial o nuevas perspectivas generacionales, mientras recibe experiencia, contexto y pensamiento estratégico.
La enseñanza me parece poderosa:
Todos podemos tener algo que enseñar y algo que aprender.
Tampoco considero que Coaching y Mentoring deban competir. El Coaching favorece la reflexión y la construcción de respuestas propias; el Mentoring incorpora además experiencia y aprendizajes acumulados. CIPD (2025) reconoce que ambos utilizan habilidades como preguntar, escuchar, clarificar y reformular.
¿Cuál será nuestro verdadero legado profesional?
Después de muchos años trabajando, uno comprende que una carrera no debería medirse solamente por cargos, proyectos o resultados.
Existe otra pregunta:
¿Cuánto de lo que aprendí seguirá siendo útil cuando yo ya no esté allí?
Para un profesional experimentado, el Mentoring puede representar una nueva etapa: convertir décadas de aprendizaje en capacidad para desarrollar a otros.
Para las organizaciones significa transformar conocimiento individual en conocimiento compartido y preservar su memoria.
El conocimiento puede documentarse. La experiencia puede compartirse.
Pero transformar experiencia en desarrollo requiere método.
Quizá ahí se encuentre la esencia del Mentoring Profesional:
Que lo aprendido durante toda una trayectoria no termine en quien lo aprendió.
Reflexión
“La experiencia tiene un enorme valor, pero solo se convierte en legado cuando sabemos transferirla. El Mentoring Profesional transforma años de aprendizajes, aciertos y errores en conocimiento capaz de impulsar el desarrollo de otros.”
Información sobre el autor y GDH
https://linktr.ee/gilbertaubert
https://grupodesarrollohumano.com/
https://grupodesarrollohumano.com/microcredencial-el-arte-de-liderar-2/




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